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martes, 12 de julio de 2011

El fantasma de Verónica

Verónica era una chica de 16 años. Un fin de semana se fue con unos amigos a su casa del pueblo y propuso un plan: hacer espiritismo. A Verónica le encantaban las historias de miedo y no creía para nada en ellas, pero se divertía viendo la cara de pánico de sus amigas. La primera noche bajaron al sótano de la casa, se sentaron formando un círculo y empezaron a contar historias de miedo. Verónica se aburría y propuso algo más divertido: hacer que los fantasmas vinieran, ¡invocarlos! Después de varios intentos, allí no pasaba nada, aunque las caras dejaban claro que ¡todas estaban cagadas de miedo! La oscuridad de la habitación y las voces en susurros ayudaban… Y Verónica, para hacer ver a sus amigas que no pasaba nada y que todo era mentira, se rió una y otra vez de los fantasmas. De repente, se oyó un sonido extraño y en un abrir y cerrar de ojos una silla cobró vida y la golpeó en la cabeza. Verónica cayó al suelo y ya no se levantó, murió en el acto. Sus amigas corrieron espantadas de allí.
Aunque todos la dieron por muerta, el espíritu de Verónica sigue vivo y se aparece siempre que alguien se burla del más allá, como lo hacía ella en vida.
Ana era una chica de 14 años, como Verónica. Un día le contaron la historia en su insti y sus amigos la picaron para que probara si era verdad o no. La leyenda afirma que si dices nueve veces el nombre de Verónica delante de un espejo, ella se te aparece. Ana lo probó en el baño del insti por quedar bien ante sus amigos, y una chica la espió para ver si de verdad lo hacía. No pasó nada, aunque la pesadilla de Ana acababa de empezar y nada fue igual para ella desde ese momento. Esa misma noche se despertó de repente y empezó a oír leves susurros cerca de su cara, como si alguien estuviera ahí, a su lado. Ana se levantó enseguida y encendió la luz, pero ¡no había nadie! Aun así, no pudo conciliar el sueño en ¡toda la noche!
Al día siguiente, Ana acudió como de costumbre al insti, pero no comentó nada a sus compañeros de lo sucedido en su habitación. Aun así estaba muerta de miedo y salió en mitad de una clase corriendo al baño a lavarse la cara para intentar refrescarse un poco. Ana sintió un frío aplastante cuando entró al baño, pero no le dio mucha importancia porque estaban en invierno y era algo normal en su ciudad. Los cristales estaban llenos de vaho y la chica lo quitó con sus manos para mirarse en el espejo, pero, de repente, ¡vio reflejada a una chica detrás de ella! Era una chica que nunca había visto, con una expresión rara en su cara y con la cabeza ensangrentada. La visión solo duró unas décimas de segundo, pero fue suficiente para que Ana sintiera más miedo y pensara que estaba alucinando por culpa del cansancio.
Ana decidió que lo mejor era volver a clase, pero antes se miró otra vez en el espejo para ver si la visión volvía o eran tonterías suyas. La chica extraña no apareció, pero lo que Ana vio fue una frase escrita en el espejo: “Soy Verónica. No debiste invitarme”. Ana se volvió loca y empezó a gritar, pero cuando sus compis fueron a ver qué pasaba ¡la frase había desaparecido! Desde entonces Ana está en un manicomio y solo habla para decir que Verónica ha venido a visitarla.

Teresa Fidalgo

Hace muchos años unos amigos que habían bebido y estaban borrachos, iban dentro de un coche grabando bromas con una cámara, mientras llegaban a un pueblo. En un tramo de la carretera una chica les pidió si la podían acercar un poco más arriba, y ellos aceptaron y empezaron a hablar. Los chicos le preguntaron por qué andaba sola a esas horas por la carretera y su nombre, a lo que ella contestó Teresa Fidalgo y no dio más explicaciones. La chica tenía la cabeza agachada para que no la pudiesen grabar, y empezó a decir “¿Veis esa zona de ahí arriba? Pues allí tuve el accidente”. De repente el coche se estrelló y se cortó la grabación de la cámara. Los chicos que iban sentados delante murieron en el acto, pero el que grababa no. Los policías intentan investigar cómo sucedió lo ocurrido, pero no encuentran pistas. El vídeo está colgado en Youtube con el nombre de Teresa Fidalgo…

La niñera

¿Conocéis la historia de la niñera? Sucedió hace unos 50 años en el pueblo de mi abuela.Esa niñera era  muy conocida,  porque en ese pueblo se solían cometer muchos asesinatos de niños pequeños, pero cuando ella los cuidaba nunca pasaba nada. Todos sabían que ella tenía un perro perfectamente adiestrado, y cuando por la noche sentía miedo tan sólo metía la mano debajo de la cama, y si el perro se la chupaba significaba que no pasaría nada. Una noche de tormenta la niñera se quedó a dormir en la casa del bebé que cuidaba, y empezó a sentir la presencia de alguien más en la casa. Metió la mano debajo de la cama y su perro se la chupó, así que se quedó tranquila. Más tarde escuchó llorar a alguien y ya nerviosa volvió a meter la mano debajo de la cama y su mascota se la volvió a lamer. A las cuatro de la madrugada los ruidos, llantos y gritos aumentaron y Daniela se armó de valor y bajó las escaleras para ver qué pasaba. La niñera se encontró a su perro colgado de la pared y chorreando sangre, y el bebé estaba muerto en medio del salón, ¡qué horror! Cuando se acercó al perro leyó una nota que habían dejado a su lado: “Los asesinos también sabemos chupar la mano”.

Historias de miedo

Las historias que hemos puesto de miedo no estan escritas por nosotras le  damos las gracias a todos los que las han escrito.

Isabella.....

Alejandro era el típico guaperas ligón de su grupo de amigos, contaba apenas con 19 años de edad, pero en cuestión de chicas nadie le ganaba, no había ninguna que se le resistiese. Una tarde, en el parque, pasó frente a él y sus amigos una chica guapísima, alta y esbelta: pelo castaño dorado, rizado, largo hasta la cintura, ojos enormes, verdes, labios carnosos y sonrosados. Nunca habían visto nada igual, había algo especial en ella. Decidieron hacer una apuesta a ver quién se la ligaba primero. Todos los intentos fueron en vano, excepto el de Alejandro, claro, que en tan sólo 15 minutos de conversación consiguió su saber su nombre y que le diera su número de movil. Le dijo que se llamaba Isabella, que tenía 18 años y que estudiaba 1.º año de universidad. Pero aquella vez fue distinta a todas las conquistas de Alejandro, esta vez sentía que se había enamorado de verdad. Para él Isabella era distinta a todas las demás, aparte de su incomparable belleza física, Isabella era dulce, pero a la vez sensual, inteligente, agradable… Para él era simplemente perfecta, y la atracción era mutua, ella supo ver más allá de aquel chico superficial y supo sacar de él su lado sensible y dulce. Pasaron varios meses, se hicieron novios y eran felices estando juntos. Iban al cine, paseaban por la playa, salían a cenar y a bailar, pero lo que más les gustaba hacer era contemplar la luna y las estrellas estando abrazados. En una de esas noches Isabella se quejó de que tenía un poco de frío, Alejandro le prestó su cazadora y le dijo que se la quedara por esa noche, que ya se la devolvería y se despidieron con un apasionado beso, un beso que Alejandro notó distinto a todos los demás, le pareció más intenso, como si fuese una especie de despedida para siempre, pero decidió no darle demasiada importancia. Pero desde esa noche todo cambió, Alejandro no volvió a tener noticias suyas, su móvil siempre estaba apagado y no la veía por ninguna parte. Así que decidió ir a su casa, en la que nunca había estado porque Isabella siempre prefería quedar en algún sitio. Llamó y le abrió una anciana: –Perdone, buscaba a Isabella, ¿está? –Estaba –contestó la anciana. –No comprendo –dijo él. –Era mi hija, murió hace 21 años, joven, debe de estar confundido. Alejandro no daba crédito a lo que oía. –Lo único que nos queda de ella –continuó la anciana– es esta chaqueta, perteneció a su novio, al que amaba con locura, pero a la pobre no le dio tiempo a devolvérsela, mi pobre niña. Alejandro huyó como loco y fue hasta el cementerio. Allí comprobó la verdad, Isabella había muerto hacía 21 años, a la edad de 18, Allí estaba su foto, era ella sin duda alguna. Cuentan que Alejandro perdió la razón en ese momento y que terminó sus días en un psiquiátrico. Hay quien dice que de vez en cuando lo visitaba una chica durante horas y horas, su nombre era… Isabella. Fin

Bloody Mary

Esta es la historia de una chica llamada Elizabeth Mary. Ella tenía asma, lo que le dificultaba bastante la vida. Había tenido varios ataques en su vida, pero no muy graves, hasta que un día sufrió un ataque de asma fatal y sus padres se vieron obligados a llevarla al hospital. Al llegar allí, el médico les dijo que era demasiado tarde, y que ya no podían hacer nada por ella. Los padres, desconsolados, decidieron enterrarla en su jardín. El día del funeral, toda la familia asistió muy entristecida, y después de que el cura pronunciara su discurso, la enterraron en un precioso ataúd de madera negra. Su madre, que no quería creer que su hija había muerto, le ató una cuerdecita al brazo y esa cuerda la ató a una campanita, que sonaría si su hija movía el brazo. Pasaron bastantes días, y la madre, todas las noches, se quedaba fuera rezando para que la campanita sonara. Hasta que un día, muy temprano, sonó la campanita. La madre y el padre corrieron al lugar donde estaba su hija enterrada. El padre comenzó a cavar con una pala y cuando llego al ataúd negro, lo sacó. Abrieron el ataúd, y lo que les esperaba dentro era horrible. La habían enterrado viva. Elizabeth, dentro del ataúd, tenía una cara de espanto, y la tapa del ataúd y sus dedos estaban llenos de sangre, porque había rascado con todas sus fuerzas la tapa del ataúd, y había muerto ahogada, sin oxígeno. Sus padres, al verla, se suicidaron. Ahora se llama Bloody Mary (Sangrienta Mary)

Walkie talkies

Esto me lo contó un colega. Bryan y Jhoss eran los mejores amigos, donde uno estaba, estaba el otro. Cuando no se veían se extrañaban, parecían hermanos. Bryan de 10 años y Jhoss de 9 decidieron pedirles a sus padres que les compraran unos walkie talkies para mantenerse comunicados entre sí cuando no estuviesen juntos, especialmente en las noches. Sus padres accedieron y les compraron los aparatos. Un día, a Bryan se le ocurrió penosa la idea de jugar con los walkie talkies en una gran casa abandonada que estaba en la misma manzana en la que ellos vivían, y así lo hicieron. Nunca habían entrado allí, porque se contaban muchas historias tenebrosas de esa casa, algunos decían que allí una familia entera había sido brutalmente asesinada, otros decían que el padre de aquella familia había entregado sus hijos al demonio en un pacto y luego,  arrepentido, se había suicidado. En fin, nadie sabía a ciencia cierta lo sucedido en esa casa. Bryan y Jhoss corrían por las escaleras y se decían uno al otro: -AMIGO, ESTOY EN EL CUARTO- CAMBIO -YA VOY PARA ALLÁ AMIGO- CAMBIO -AMIGO, HAY UN VIEJO ARMARIO VEN PARA ACÁ , AMIGO- CAMBIO? -YA VOY PARA ALLÁ AMIGO- CAMBIO Cuando estuvieron ambos en la habitación observando con extrañeza la forma de aquel armario y lo tétrico que era, escucharon que alguien más subía por las escaleras, pero ¿cómo era posible, había alguien más viviendo allí? Los pasos se dirigían rápidamente hacia la habitación, y ellos decidieron esconderse. Bryan fue el primero en hacerlo y se escondió debajo de la cama, Jhoss corrió hacia el armario y allí se quedó agachado. Los pasos llegaron hasta la entrada de la habitación y la puerta se abrió, Bryan, que estaba debajo de la cama, trataba de ver quién entraba, pero no veía nada, y entonces tomó su transmisor y le dijo a Jhoss : -AMIGO, ¿VES ALGO?-CAM…BI…BI..O -NO, AMIGO, NO PUEDO ABRIR LOS OJOS, TENGO MUCHO MIEDO. -TRANQUILO AMIGO. El dueño de los pasos entró en la habitación, pero Bryan seguía sin ver nada, no se explicaba por qué, entonces le entró un frío helado que se apoderó de sus huesos, no podía moverse y sentía un nudo en la garganta, casi estaba sin habla. Aquellos pasos parecían dirigirse directo al armario y al parecer Jhoss los escuchó. -AMIGO, VIENE PARA ACÁ, ¿QUÉ HAGO? Bryan no contestaba… Lo único que escuchó Bryan fueron los desgarradores gritos de Jhoss, quien repetía una y mil veces: ¡AMIGO, AYÚDAME… AMIGO, AYÚDAME, AMIGO! Hasta que todo quedó en silencio. Bryan no pudo salir de allí hasta después de tres horas, su cuerpo no respondía, todo él era un puro temblor. Llegó hasta su casa aún sin soltar su transmisor y contó a sus preocupados padres toda la historia. Los padres de Jhoss junto con otros vecinos del barrio Prinston acudieron a la casa y por más que revisaron no pudieron hallar rastro del niño. Su sepelio se hizo sin cuerpo y la casa fue clausurada y con los años demolida. Ahora yo tengo 45 años y conservo aquel viejo transmisor que me dio ese amigo mio, en el que algunas noches escucho con claridad la voz de un niño quien me dice: -AMIGO, AMIGO, HACE UN POCO DE FRÍO PERO VAMOS A SEGUIR JUGANDO,  SÓLO FUE UN SUSTO

La extraña mujer del vestido de novia

El otro día yo iba con mi familia en el coche y por mi pueblo,pasé por un pequeño "río" en el que me dio mala espina y a la vez un escalofrío...Total,cuando yo estaba en ese escalofrío mi hermana comentó: -Mira mamá,¿aquí fue donde se mataron esas 2 niñas con el coche no? Yo estaba en : WTF? A lo que mi madre respondió: -Si aquí fué. Mi hermana dijo: ¿Tu sabes que el padre de mi amiga a visto a un fantasma por aquí? Dice que iba con la bicicleta y se le pasó algo blanco por el camino,y que luego miró a todos lados y ya no estaba... Me vino ese nuevo escalofrío. Mi madre le respondió: Si,es que dicen que la mayor se iba a casar y que iba a probarse el vestido de novia...dicen que mucha gente la ha visto de noche... Yo estaba que me daba un infarto...me limité a mirar mis manos y sonreír. Desde entonces no he vuelto a pasar por ahí,ni creo que pase... 




Esta historia no ha sido escrito por mi.